Cruceros-para-discapacitados

En el artículo de hoy quería informaros un poco más sobre la política de los cruceros respecto a los pasajeros discapacitados. Obviamente esta política varía de una compañía a otra, pero a grandes rasgos y de forma generalizada hay aspectos en las que muchas coinciden.

Cuando un pasajero con discapacidad reserva un crucero inmediatamente la compañía exige a éste que la especificación del grado de su discapacidad. De este modo la compañía naviera intentará durante la estancia del pasajero poder ofrecer la máxima comodidad. Hoy en día y debido a las distintas normativas existentes, las compañías disponen de un número de camarotes especialmente adaptados para pasajeros con alguna discapacidad, así como rampas de acceso para personas con dificultades para movilizarse y servicios médicos totalmente equipados.

Entre las compañías más concienciadas están las norteamericanas. En los últimos años navieras como Royal Caribbean, Holland American o Carnival Cruises han hecho fuertes inversiones en la adaptabilidad de sus cruceros a personas con discapacidad.

Posiblemente donde más se ha avanzado es en los accesos a la embarcación, cubiertas y en la movilidad para las personas con un grado de autonomía reducida. Otros discapacitados no autónomos, como puede ser el caso de personas invidentes, tienen otros problemas, puesto que las embarcaciones no permiten mascotas o perros-guía a bordo, y en los casos en los que se permite nunca viajan dentro del camarote.

Además de los pasajeros discapacitados con poco o nula autonomía, también encontramos los que tienen problemas de alimentación e intolerancia a cierto tipo de alimentos.

En estos casos, al igual que ocurre con los pasajeros con discapacidad, habrá que informar a la compañía naviera de estas intolerancias alimenticias, de tal modo que el personal de cocina sea conocedor de estas necesidades y pueda ofrecer un menú alternativo al pasajero.

En esta última década se ha avanzado mucho en este tipo de políticas permitiendo así que todo pasajero, con discapacidad o no, pueda disfrutar al máximo de sus vacaciones en crucero.

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2 comentarios on Cruceros para discapacitados

  1. Alberto Monche dice:

    Respecto al tratamiento de las personas en silla de ruedas en los puertos en los que hay que desembarcar en los botes, es que en los botes más antiguos, como los del Ryndam, por ejemplo, no se puede entrar rodando y es un problema si la persona no puede caminar. También los barcos con más años, el Ryndam, por ejemplo, tienen una escalera para acceder a la plataforma de embarque de los botes, que hay que bajar a pié.

    La mayor parte de las navieras atienden perfectamente a estas personas para que puedan desembarcar y hacen todo lo posible, incluso coger la silla de ruedas a pulso entre varias personas.

    La única naviera que no asiste para nada a las personas en silla de ruedas, salvo en los puertos de embarque y desembarque es Cunard por lo que en puertos como Hamburgo, donde hay una rampa muy pendiente para poder bajar o subir, si la persona discapacitada no tiene un acompañante suficientemente forzudo no podrá embarcar ni desembarcar. Para culminar el disparate, Cunard obliga a entrar en los botes por el propio pie y no rodando la silla de ruedas, cuando sus barcos tienen la plataforma de embarque y el bote de servicio al mismo nivel.

    Como tratamiento a las personas en silla de ruedas, de entre las que tengo experiencia, las mejores son Royal Caribbean y Celebrity seguidas por Princess y Holland América (evitar en caso de tener que usar botes los barcos que no son de la clase Vista, salvo no importar no poder desembarcar). La única desaconsejable, si toca Hamburgo o hay puertos de escala en que se utilizan botes es Cunard.

    • juan.rodero dice:

      Por su interés, reproducimos a continuación los comentarios que amablemente el Sr. Moche nos ha enviado sobre viajar en Cruceros con persona con algún tipo de discapacidad

      Estimado Sr. Rodero:

      Las navieras en las que he viajado con mi madre, en silla de ruedas, son Cunard, Celebrity, Royal Caribbean, Princess y Holland America.

      Respecto del movimiento en silla de ruedas por el interior, en ningún barco he tenido ningún problema y, reservando con la máxima antelación posible, siempre he podido encontrar camarotes adaptados a silla de ruedas, perfectamente adecuados.

      El único problema que se le podría poner a los camarotes es la moqueta, pues frena mucho a las sillas. Si por mí fuese, quitaría las moquetas de los camarotes adaptados y pondría un pavimento que no frenase.

      El cuanto a los servicios personales, el mayor problema es que en el departamento de excurisiones de todas las navieras, parece que seas el primer discapacitado que se embarca pues nadie tiene la menor idea ni hay un protocolo establecido.

      Por ejemplo, siempre has de reclamar que en las excursiones, bien te den los tickets del autobús con antelación para poder desembarcar antes y poder coger un sitio delante, bien te reserven sitios en el autobús. Cada naviera hace una cosa u otra, pero siempre insistiendo al “indocumentado” de turno que te atiende en el mostrador.

      Para colmo del mal servicio está el caso del Tatoo de Edimburgo, en que para acceder al recinto en silla de ruedas has de tener un permiso especial por lo que, si no lo tienes, el chofer del autobús no te entrega la silla de ruedas arriba y no puedes bajar del autobús, después de haber pagado la excursión. En el caso del Crown Princess, a pesar de advertir al personal de excursiones de esta necesidad, y llevarles una impresión de la misma, pues no me fío nada de nadie de excursiones de ningún barco (¿de dónde sacarán las navieras tantos incompetentes? para mí, es un misterio) se negaron ha hacer ninguna gestión, por lo que al final tuve que buscarme una silla de ruedas que me prestase otra persona, para sacar a mi madre del autobús (suerte que sé inglés y soy pillo) con gran indignación del chófer y del acompañante del barco.

      Otro problema está con los botes y los accesos a los botes, pues los barcos más antiguos no tienen botes con la cubierta de entrada al mismo nivel de la plataforma de embarque e, incluso hay unos escalones entre el barco y dicha plataforma. Esta información nunca la proporciona la naviera y te encuentras el problema cuando ya estás embarcado. Hay que evitar en HAL todos los barcos anteriores a los Vista, si se tocan puertos que utilizan botes.

      Respecto a la asistencia, Cunard solo presta asistencia en los puertos de embarque y desembarque. Además, no permite, por absurdas medidas de seguridad, embarcar rodando en sus botes, que están absolutamente preparados para ello, y has de hacerlo a la brava mandando a la mierda al jefe de seguridad, que es lo que hago yo, poniendo cara de liarme a tortas si no dejan bajar a mi madre. Hasta ahora no me ha fallado. Por cierto, en las oficinas de Cunard no dan respuesta clara a la razón por la que sus medidas de seguridad en los vistas (QE y QV) son diferentes a las de HAL. No hay problemas para ir en el QM2 en los transatlánticos, pues hay asistencia en ambos extremos. Evitar siempre Hamburgo, pues tendrá que pedir ayuda a otros pasajeros, ya que la pendiente de la rampa impide bajar en silla de ruedas.

      En todo caso, el personal de asistencia a los discapacitados en los botes no está preparado ni sabe qué hacer, salvo que tu se lo expliques. Siempre parece que eres el primer discapacitado en desembarcar.

      Las mejores navieras con los discapacitados en silla de ruedas, son Royal Caribbean y Celebrity, pues el personal sabe que hacer, y si hay escaleras, estas tienen unas bandas laterales plegables que permiten bajar las sillas sin ningún problema. Son los únicos que tienen unos protocolos elaborados y que el personal afectado conoce.

      Aunque se ha avanzado mucho, hoy en día salen barcos, como el Marina de Oceania, cuya escalera de embarque no tiene rampa y te ha de subir a pulso. Para más inri, la entrada del personal, que en muchos barcos está a nivel de muelle y permite entrar rodando en silla de ruedas, en el Marina tiene un par de escalones, por lo cual no hay forma de embarcar tranquilo desde los muelles, si no hay fingers. En cambio, el tratamiento es óptimo si se desembarca en botes. Parece que en el Riviera se solventarán estos problemas, y así me lo han asegurado.

      Se agradecería que las navieras enviasen a los discapacitados en silla de ruedas, un folleto explicativo sobre la manera que funciona el barco y los problemas que se pueden encontrar en un determinado barco según la amplitud de la discapacidad motriz que tengan.

      Otro problema fácilmente subsanable, sería que las navieras exigiesen a los autobuses el llevar un taburete de 20 cm para ayudar a subir el primer escalón de los autobuses, pues suele ser altísimo, incluso en la parte delantera. Yo ya llevo siempre uno de plástico conmigo, para uso de mi madre, pero siempre hay más personas que me piden usarlo pues les cuesta levantar la pierna, tanto que suelo regalarlo al último chófer de autobús que cogemos, que lo acepta encantando,

      Posiblemente no sean muchos los que viajan con una madre de 97 años en silla de ruedas, con movilidad muy limitada, pero mi madre está bien de cabeza y tiene un humor maravilloso.

      En todo caso, como a mi madre no le quedan muchos cruceros por hacer, dada la edad que tiene, ahora que soy un experto, me ofrezco de acompañante para personas que agradezcan el acompañamiento de un experto, pues tengo todo el tiempo del mundo para hacer cruceros.

      Cordialmente.

      Alberto Monche

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